La ciudad de Trinidad, donde parece que el tiempo retrocede al periodo colonial más genuino de Cuba, con estrechas calles adoquinadas, preciosos antiguos palacios, majestuosas iglesias y fantásticos patios.


La Plaza Mayor de la ciudad de Trinidad, ejemplo de estilo colonial cubano de los pasados siglos, con sus elegantes palmeras y sus dos galgos de bronce custodiando la entrada a la plaza.


Uno de los catorce salones del Museo Romántico de Trinidad, donde se exhiben valiosos objetos decorativos del siglo XIX, como vajillas, muebles antiguos, porcelana, objetos de plata, etc.


El Valle de San Luis, o Valle de los Ingenios, poco antes de llegar a la ciudad de Trinidad, fue una de las regiones azucareras más grandes de Cuba durante los siglos XVII al XIX, donde estaban asentados numerosos ingenios, de los que en la actualidad quedan algunos restos.