Voladura del Maine en el puerto de La Habana

El 25 de enero de 1898, el acorazado norteamericano Maine entró en la bahía de La Habana, en una supuesta visita rutinaria. Pero pocas semanas más tarde, a primeras horas de la noche del 15 de febrero, el buque Maine volaba por los aires.
Una tremenda explosión sacó del agua la mitad del buque, que acabó hundido junto a la boya donde estaba anclado en la bahía, apenas a una decena de metros de profundidad.
Estados Unidos acusó a España de sabotaje a la embarcación, lo que sirvió de excusa para intervenir en el conflicto declarándole la guerra a España.


La escuadra yankee es rechazada de Matanzas

Antes del episodio que dio inicio a la guerra hispano-norteamericana, la fuerza naval española era sensiblemente igual a la de los Estados Unidos, hasta tal punto que la pérdida de un acorazado podía constituir el que la fuerza española alcanzara una superioridad decisiva tanto sobre el papel como en la realidad.
De hecho, en algunos ambientes navales de los Estados Unidos se consideraba que la pérdida del Maine había sido decisiva.


Entrada de la escuadra española en Santiago

La batalla naval de Santiago de Cuba tuvo lugar el 3 de julio de 1898 a la salida de la bahía de Santiago de Cuba durante la guerra hispano-norteamericana.
A su llegada a Cuba, la flota española, bajo el mando del almirante Pascual Cervera y Topete, permaneció atracada en el puerto de Santiago evitando el combate en mar abierto contra las flotas estadounidenses.


El crucero Colón rechaza a la escuadra enemiga

El Crucero Acorazado Cristóbal Colón fue uno de los buques que integraban la Escuadra del Almirante Cervera durante la Batalla Naval de Santiago de Cuba ocurrida en el trascurso de la guerra Hispano-norteamericana en el año 1898.
Perseguido durante el combate por los buques norteamericanos, su comandante, el capitán de navío Emiliano Díaz y Moreu, decidió embarrancarlo en la desembocadura del río Turquino antes de que cayera en manos del enemigo.